Chile vuelve a situarse en el centro de la escena mundial del enoturismo. La viña VIK fue destacada como la mejor viña del planeta en el ranking The World’s 50 Best Vineyards 2025, un resultado que no solo refuerza su prestigio, sino que confirma la consolidación del país como uno de los destinos más influyentes de la industria vitivinícola global.
Este reconocimiento, anunciado el 19 de noviembre en Margaret River (Australia), sostiene un fenómeno que hace años viene instalándose: la transformación de la experiencia turística asociada al vino en Chile. Junto a VIK, otras cinco viñas nacionales lograron entrar en el listado —Montes, Almaviva, Viu Manent, Santa Rita y Casas del Bosque— trazando un escenario que evidencia el posicionamiento del país en materia de calidad, sostenibilidad y propuesta cultural.
VIK, ubicada en Millahue, ha construido su identidad a través de una visión que unifica investigación científica, arquitectura, diseño y protección del entorno natural. Su modelo de enoturismo se ha convertido en un referente por integrar el paisaje y la innovación enológica en una experiencia pensada más allá de la producción de vino.
El proyecto, fundado en 2004 por Alexander y Carrie Vik, suma otro impulso con este premio. La bodega, concebida por el reconocido arquitecto Smiljan Radic, es hoy uno de los íconos arquitectónicos y tecnológicos del mundo vitivinícola, y su reconocimiento valida también el concepto de vino ligado al territorio.
“Este logro reafirma nuestra visión y apuesta por la innovación”, celebró su CEO, Gastón Williams, destacando el carácter disruptivo del proyecto en el Valle de Millahue, donde conviven microclimas, estudios climáticos aplicados a la producción, y vinos que ya han recibido máximas puntuaciones.
Más que un premio, la distinción revela una tendencia: el turismo ligado al vino en Chile no solo crece, sino que redefine los parámetros globales del sector, combinando sostenibilidad, ciencia y creatividad.







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