Evo eximido del balotaje, pero reprobado en transparencia

Evo eximido del balotaje, pero reprobado en transparencia

El Observatorio Electoral Venezolano desmonta en un informe la importancia de árbitros imparciales y equilibrados. Por medio punto, el actual presidente extendió su mandato hasta 2024. 

Foto: Reuters/Uselei Marcelino

La desconfianza en el árbitro electoral, la cuestionada suspensión de la publicación de resultados, la inequidad en la contienda y lo ajustado del desenlace han desatado en Bolivia una alta tensión política y social.

Un 0,57 % de los votos salvó numéricamente a Evo Morales de tener que conocer cómo es una segunda vuelta electoral. No la habrá, aunque distintas voces nacionales e internacionales la aclamen, tras un proceso del 20 de octubre enturbiado por denuncias de fraude.

El resultado final dio al socialista Evo Morales un 47,08 % (2.889.359 votos) sobre el 36,51 % del conservador Carlos Mesa (2.240.920). La ley indica que se proclamará presidente a quien haya obtenido: a) más del 50 % de los votos; o b) un mínimo del 40 % de los votos, con una diferencia de al menos el 10 % en relación a la segunda candidatura más votada. En este caso, la cuestionada brecha quedó en 10,57 %.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) implementó dos sistemas de conteo de votos para esta elección general. ¿Por qué dos? Una semana antes, prometían celeridad de 90 % de resultados preliminares en la noche electoral, pero no fue así.

El primero es la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), o una suerte de conteo rápido: técnicos validan el código del acta, le sacan una foto al acta y la envían inmediatamente por una aplicación móvil de celular; en los servidores del TSE se almacena la información y luego un equipo de validación transcribe los datos del acta, aprueba la información y la publica.

Durante la noche electoral el TREP llegó al 83 % de actas escrutadas, pero fue suspendido de manera inesperada y sin previo aviso por 23 horas continuas. Este primer conteo rápido preliminar del domingo sí apuntaba a una segunda vuelta, algo que Morales no había tenido necesidad de experimentar en sus tres cómodas victorias anteriores (2005, 2009 y 2014).

También el sistema electoral venezolano ha congelado de forma inesperada la actualización de resultados: en las parlamentarias de 2015, el conteo de diputados a favor de la oposición se paralizó en 99 en la noche electoral y solo días después se reconoció las 112 curules opositoras que lograban la mayoría parlamentaria calificada.

El segundo es el Sistema de Cómputo Oficial, que da los resultados oficiales o definitivos: el acta original llega al Tribunal Electoral Departamental, donde es registrada y escaneada, pasa a consideración de la sala plena del Tribunal Electoral y, una vez aprobada, es publicada en la web.

Además del intermitente cómputo preliminar de resultados, el Cómputo Oficial demoró cinco días, más de 110 horas, en alcanzar el 100 % y totalizar las 34.555 actas del proceso.

También en el sistema electoral venezolano la ausencia del resultado definitivo durante la semana siguiente al referéndum de la fallida reforma constitucional en 2007 fue, precisamente, lo que legitimó al presidente Chávez para insistir en proponer una nueva consulta en 2009 sobre su reelección indefinida (Álvarez, 2009).

Indefinida como, en la práctica, se ha vuelto la de Morales; el gobernante de América Latina con más tiempo, 14 años, en el poder. Aunque en referéndum los votos se inclinaron hacia el “No” de la reelección continua, el Poder Judicial lo habilitó para presentarse esta vez.

Exigen segunda vuelta

Argentina, Estados Unidos, Brasil, Colombia, el Reino Unido, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea, coinciden en este coro: ante las irregularidades demostradas en las elecciones del 20-O en Bolivia, la solución más democrática es convocar a una segunda vuelta electoral en diciembre próximo.

No es poca cosa la renuncia del vicepresidente del Tribunal Electoral, por la suspensión en la publicación del conteo rápido, y de una vocal en Chuquisaca.

Hasta 1.085 actas (el 3 % del total) con distintas modificaciones que favorecieron en votos a Evo Morales halló un informe de técnicos de la Universidad Mayor de San Andrés, basado en el cotejo del TREP con el Cómputo Oficial. Descubrieron, entre otras cosas, el aumento de observaciones a mano, fotos de actas sin firmas de los jurados o aumento de votos para el partido oficialista.

Medios bolivianos cuentan hasta cinco estudios distintos que coinciden en el presunto fraude. La OEA, por su lado, en su informe preliminar de observación enumera diversas irregularidades y concluye que, “debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”.

También en Venezuela, durante la elección del gobernador del estado Bolívar de octubre de 2017 igualmente hubo discrepancias entre actas impresas por las máquinas y actas manuales incluidas en la totalización, en una situación igualmente de poca diferencia de votos.

En comunicados y declaraciones, tanto los Estados como las misiones de observación le piden a las autoridades electorales que, llamando al balotaje, restablezcan la ahora minada credibilidad del sistema electoral boliviano.

El Gobierno de Morales y la OEA llegaron a un acuerdo al cierre de mes para que se realice una auditoría vinculante del proceso electoral.

Morales es, a la fecha, el presidente en funciones con más reelecciones consecutivas en América Latina. Con este cuarto periodo se asegura el poder hasta 2025.

En Venezuela esperaban a 230 electores, pero acudieron 120, de los cuales 66 (55 %) dieron su voto al oficialista Morales y 53 (44,17 %) al opositor Mesa, mientras que uno solo apoyó al candidato de origen surcoreano Chi Hyun Chung que, con 8,7 % en la votación global, se convirtió en la sorpresa de estas elecciones. A escala internacional, sufragaron en 33 países. Algunas de las denuncias de irregularidades provienen de actas de Argentina.