Venezolanos sufren el impacto del Covid-19 en Chile: «No me queda más que reducir su salario a la mitad»

Venezolanos sufren el impacto del Covid-19 en Chile: «No me queda más que reducir su salario a la mitad»

Jimmy Chacín, periodista venezolano, recibió recientemente un ultimátum de parte del propietario de una empresa gráfica para la que trabajó por tres años. Él nos cuenta su historia.

Crónicas de Chile / Foto: Cortesía El Economista

Un pitido que se repite. Mis piernas no paran, camino de un lado al otro con teléfono en mano y mis auriculares. El pitido sigue. Estoy llamando a la inspectoría del trabajo, marco opciones y el pitido continúa. Nadie me respondió.

«Buenos días, todos ya conocen la situación del país, aquí ya no hay pega y me veo en la penosa decisión de reducir el personal a la mitad», es el dueño de la empresa hablando. Frente a él 21 personas que componen el equipo de una imprenta digital ubicada en Estación Central, lo miran atemorizados.

Mientras habla hago un recorrido en mi memoria. Me veo llegando en 2017 con muchos sueños que cumplir en este país. Él, Sebastián Riquelme me tendió la mano a mi y a unos 10 venezolanos más. Desde entonces formé parte del equipo de producción en el área de corte de pendones y afiches; luego mi lugar estuvo en la instalación de vallas, letras corpóreas, bastidores y gigantografías que dejaba caer desde los más altos edificios de esta metrópolis.

«No me queda más que reducir su salario a la mitad y el que no acepte se le dará un finiquito», soltó de repente. Más adelante su tono cambia, se vuelve inquisidor: «¡Necesito su decisión antes de las 7:00 de la tarde!».

Don Sebastián no dio oportunidad a nada. Mis compañeros y yo nos reunimos durante lo que quedaba de tarde el pasado 30 de marzo. Mi opción fue llamar a la inspectoría de trabajo. No contestaron. Fueron cuatro horas intentando.

Jesús, amigo y compañero de labores me pasa su celular para continuar llamando. Quería aferrarse a una esperanza. Miro sus ojos, están enrojecidos. Tres hijos y una esposa lo esperan en casa. La mitad de su sueldo sería de 200 mil pesos. «No me alcanzará para nada, a mi esposa también la mandaron de cuarentena», continúa.

El apartamento en el que reside tiene un costo mensual de 270 mil pesos, sin contar con servicios ni gastos comunes. La propuesta de bajar el sueldo a la mitad llevaba consigo un nuevo contrato. «Esperemos que la situación mejore en tres meses y si no es así tendría que desvincular a otras personas más».

Uno de los 21 suelta la siguiente pregunta: ¿Si nos desvincula el finiquito sería con el sueldo anterior? La respuesta del empresario fue negativa. En conjunto nos cruzamos de brazos.

Mi decisión fue tomada de inmediato. Preferí el finiquito de tres años, administrar mi dinero durante los siguientes meses, evitar un posible contagio en ‘micros’ y con fe empezar a buscar otros trabajos.

El 31 de marzo unos 11 compañeros firmamos la carta de preaviso. Mi madre y hermanas en Venezuela eran la fotografía que tenía ante mis ojos. Seguramente a Jesús le ronda en la mente la pregunta de cómo mantendrá a sus hijos de dos, cinco y 13 años.

¿Qué pasará con nosotros en los próximos meses?, después de todo no somos los únicos despedidos durante esta pandemia mundial. Las proyecciones tienen el rostro de un túnel sin sol.

El Banco Central publicó este miércoles el Informe de Política Monetaria (IPoM) del mes de marzo, el cual incluye un diagnóstico sobre los efectos que ha tenido para las empresas en Chile la pandemia de coronavirus. Tres de cada cuatro empresas estima que habrá una «reducción importante» de personal.

Seguramente formaremos parte de la cifra de desempleo que sobrepasará los dos dígitos, según proyecciones de Juan Sutil, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), durante una entrevista en ADN Radio. Esto podría traducirse en que seremos protagonistas de un país que estaría retrocediendo a la pobreza que vivió en los años 80, estimación que también fue indicada por el máximo líder empresarial.

Yo, por lo pronto al igual que mis 10 compañeros (todos venezolanos), pensaremos qué hacer con el arriendo, los servicios y la manutención mensual que enviamos a Venezuela.