Asilo: ¿Percepción limitante?

Asilo: ¿Percepción limitante?

Los resultados de un estudio de la Agencia de la ONU para los Refugiados sobre los riesgos que enfrentan los venezolanos vulnerables en movimiento revelan un dato interesante sobre la solicitud de asilo: Hay desconocimiento sobre la figura y cierto recelo por causa de la desinformación.

Con base en 7.846 encuestas realizadas en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, República Dominicana y Uruguay, entre enero y junio de 2019, sólo el 15% de los entrevistados había solicitado asilo y otro 26 % indicó que tenía intención de hacerlo, porcentaje mínimo para la realidad de quienes huyen forzosamente de Venezuela.

“Entre las personas que no manifestaron tener la intención de presentar una solicitud, la mayoría desconocía sus derechos y los procedimientos existentes, y algunos creían erróneamente que solicitar asilo les impediría volver algún día a sus hogares. Es importante señalar que, a pesar del número relativamente bajo de las solicitudes presentadas hasta ahora, los sistemas de asilo en la región están desbordados”, se lee en el informe.

Cuatro venezolanos que ingresaron a Chile a finales de 2018 y principios de 2019 sustentaron, con sus testimonios, el resultado del estudio: Abunda la desinformación y surge en algunos casos la percepción de que limita el desenvolvimiento general en el nuevo país.

“El tema del refugio es muy sensible para mí. Cuando decidí irme de Venezuela ante la dramática situación que vivimos, muchos me preguntaban si me iba a EEUU para reencontrarme con mi hijo, a quien tengo más de tres años sin ver por ser solicitante de asilo en ese país. Mi respuesta inmediata era no, porque, pese a cumplir con las condiciones para ser refugiada, no quiero solicitar asilo. El solo hecho de pensar que no podré regresar en un momento dado, para ver a mis seres queridos que aún permanecen en Venezuela, me llevaron a tomar esa decisión.

Es por ello que preferí venir a Chile en calidad de migrante y cumplir con sus leyes en esta materia. La cultura del venezolano gira en torno a su familia y, tal vez, por eso a muchos de nosotros nos da temor solicitar asilo. Particularmente, no pierdo las esperanzas, ni la fe de que en mi país tengamos el cambio que necesitamos y yo estoy dispuesta a regresar para trabajar en su reconstrucción”.

Rosselyn Rincón, Profesora Universitaria. Comunicadora Social

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“Al llegar al Chile no pedí ser refugiado por el tiempo de espera, según el Departamento de Extranjería y Migración (DEM). Allí me explicaron que el trámite para resolver si Chile otorga o no la condición de refugiado a un extranjero está tomando entre tres o cuatro años.

Durante ese tiempo, el país está obligado a permitir el ingreso del solicitante con un permiso de residencia temporal, que dura ocho meses y es prorrogable. Con esa visa el extranjero puede, entre otras cosas, trabajar en el país. Era mucho el proceso para que el permiso dure tampoco, por eso muchos de los extranjeros que llegan al país no solicitan el refugio.

Creo que es un filtro para los venezolanos y todos los migrantes que llegan, con ganas de trabajar y echarle pichón a lo que venga. En esa época era mucho más fácil tener la visa temporaria, ya que existía la de contrato de trabajo que no era como la de sujeta a contrato que vincula al migrante con el empleador y tiene que tener dos años con el mismo.

Asimismo, existía la visa de profesional que fue la que escogí, se tardó tres meses en llegar, para así poder tener todo, y ser un residente”.

Alexander Puentes, Comunicador Social.

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No la solicité porque si bien recibí amenazas de muerte y me vine a Chile con mi bebé de un año traje todos mis papeles en regla, pasaporte, todos los documentos apostillados, títulos entre otros. Entonces, no lo vi necesario.

Aparte tenía quien me recibiera aquí. Tengo entendido que el asilo es para las personas vulnerables por así decirlo. Aquellos que no tienen a nadie que los ayude o les falta de documentación para solicitar visa, sin dinero u otro tipo de contratiempo. Por eso nunca lo contemplé.

Ahora, ¿que beneficios tiene el estatus? La verdad es que no sé qué tanto abarca, en que pueda favorecer, pero la verdad es que siento que más bien limita en los procesos porque todo es más lento por la cantidad de personas que lo solicitan y porque según me dice el proceso es mucho más largo que las visas”.

Jenny Quintero, Maestra.

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“Llegué a Chile por tierra y sin pasaporte con mi hija menor. Ya la mayor y mi esposo tenían meses aquí. Cuando iba a ingresar por Chacalluta moestré los reportes de prensa con los ataques armados al periódico en el que trabajaba pero no se por qué no solicite el refugio como tenía pensado hacer.

 Creo que la desinformación con ese tema es fuerte. A mí varias personas me decían que se tardaba más el proceso para obtener la definitiva con la solicitud de asilo y resulta que si la hubiese pedido no estaría en una situación tan inestable como la actual.

Yo tengo es visa sujeta a contrato porque mi título como administradora no lo pude apostillar antes de salir de Venezuela y ahora estoy arrepentida. Me están apostillando el título para ingresar lo documentos al Departamento de Extranjería para cambiar a visa profesional, porque esa visa sujeta a contrato es un foul. Tienes que durar dos año con el mismo empleador y nadie te quiere contratar”.

Paulina Coy, Administradora