El Papa Francisco le habla al capitalismo

El Papa Francisco le habla al capitalismo

Por Rixio G Portillo

Francisco no es el primer Papa en la historia de ser tildado de izquierda, Juan XXIII al recibir en audiencia privada a la hija de un líder soviético Nikita Kruschev, en abril de 1963, también fue objeto de críticas dentro de las mismas murallas vaticanas.
Posteriormente Pablo VI y sus anotaciones contra al capitalismo de la Populorum Progressio de 1971 le valieron un sin fin de comentarios disonantes y el mismo Juan Pablo I en su idea de primera encíclica, no publicada, sobre la pobreza fue el centro de varias críticas e inclusive de un supuesto complot en su contra.

Sin embargo, el Papa de los encuentros movimientos populares recibió hace unos días en el Vaticano a los miembros del Consejo para un Capitalismo Inclusivo, iniciativa surgida por algunos participantes en el Foro Mundial Fortune-Time 2016, el cual reúne a los principales empresarios más importantes del mundo y diversos líderes de gran influencia social.

En el discurso pronunciado el Papa subraya “la necesidad de contar con modelos económicos más inclusivos y equitativos que permitan a cada persona compartir los recursos de este mundo y poder realizar su potencial”.

Y en la búsqueda de ese modelo inclusivo “hacer del capitalismo una herramienta más inclusiva para el bienestar humano integral” y superar una economía de exclusión para reducir “la brecha que separa a la mayoría de las personas de la prosperidad de la que pocos disfrutan”.

Quizás como ejemplo de esa mucha prosperidad que pocos disfrutan no está solo en la extrema derecha, muestra de lo convulsionado que está Latinoamérica evidencia como desde el poder también puede idearse una fórmula de capitalismo para enriquecer solo a los niveles de poder y gobierno.

Venezuela es el mejor ejemplo, es el país con las reservas de petróleo más grande en el mundo y hoy sufre la peor crisis humanitaria en su historia y sin duda alguna la peor en el continente, como muestra de ello la movilización de más de 4.5 millones de migrantes en el mundo y según proyecciones de la Alta Comisión para Ayuda a los Refugiados de la ONU, la cifra que seguirá en aumento pues para 2020 puede superar los 6 millones de venezolanos fuera de su país.

Entre las críticas del Papa Francisco al sistema capitalista están los beneficios a corto plazo a expensas de un desarrollo y de inversiones que no son sostenibles en el tiempo. Y es que para el año 2013 y 2014 la misma FAO premió al gobierno de Nicolás Maduro por la reducción de pobreza, lo que muestra la destrucción sistemática del aparato productivo del país, en un modelo económico pseudo progresista que no fue sostenible en el tiempo.

El Papa en su comentario señala que la iniciativa empresarial es “una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos”, y “puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común”.

Las características del capitalismo inclusivo que propone el Papa Francisco es un sistema que no deja a nadie atrás, no descarta, y es una aspiración noble que merece un esfuerzo, el camino es perseverar en la solidaridad generosa y “en trabajar por el retorno de la economía y de las finanzas a un enfoque ético que favorezca a los seres humanos”.

Propuesta ya lanzada por Benedicto XVI en su encíclica Cáritas in Veritate en 2009: “El sector económico no es ni éticamente neutro ni inhumano o antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente”.

¿Está Latinoamérica preparada para el capitalismo inclusivo que propone Francisco, o seguirá debatiéndose entre el capitalismo gubernamental autoritario y el absolutismo empresarial?