Las medidas de Piñera: ¿A destiempo con el caos social en Chile?

Las medidas de Piñera: ¿A destiempo con el caos social en Chile?

El Presidente debe sortear sus errores ante la legitimidad de las causas de las protestas.

Texto: Kalena Dávila Méndez – Foto: Cristóbal Escobar (Agencia Uno)

Populismo o cobardía, entre esas dos vertientes se debate hoy la opinión pública para calificar el paquete de acciones del presidente Sebastián Piñera para tratar de aplacar el estallido social desatado desde hace 13 días en las calles chilenas.

Además de anular el alza del pasaje del metro de 800 a 830 pesos –lo que lucía como la causa principal de las fuertes protestas-, Piñera también instrumentó un “paquetazo económico” y cambió gran parte de su gabinete ministerial para “acoger con humildad legítima las demandas sociales”.

Sin embargo, la respuesta del gobierno no parece ser suficiente a las exigencias de más de un millón de chilenos que nutren inmensas y puntuales manifestaciones sociales. Para los expertos en la política, las medidas que buscan calmar la euforia de las masas llegan a destiempo ante lo que se observa como una acumulación del malestar social.

“Es verdad que problemas se acumulaban desde hace décadas y los distintos gobiernos no fuimos capaces de reconocer la situación en toda su magnitud. Reconozco y pido perdón por esa falta de visión”, dijo el presidente chileno el pasado 22 de octubre, durante el anuncio de nuevas medidas sociales.

Pedir disculpas, aumentar las pensiones y el salario mínimo, renovar los programas de salud, y reducir la dieta parlamentaria son algunos elementos que forman parte de las nuevas estrategias de Piñera quien, según el reconocido analista chileno Fernando Mires, se hizo cargo de toda la deuda social que dejó el “socialismo” de Bachelet.

“La disculpa hay que valorarla. En un mundo dominado por brutos puede parecer inconcebible. Y así ocurrió: Las izquierdas la catalogaron como un acto de demagogia. Las derechas como un acto de cobardía. Ni lo uno ni lo otro. Fue simplemente una decisión cívica asumida por un presidente constitucional elegido en elecciones libres y soberanas”, reseñó Mires en su artículo de opinión “Chile, el estallido”.

Ignorar el malestar social

Pero las nuevas maniobras del gobierno chileno tampoco dieron ni un ápice de pausa a lo que sucedió el sábado 26 de octubre: la mayor movilización histórica de los últimos 30 años con 1,2 millones de personas reunidas en la Plaza Italia, Santiago de Chile. No fue hasta ese día que el gobierno anunció el cese de los toques de queda y el estado de emergencia.

De acuerdo con la analista político venezolana, Mibelis Acevedo, los hechos suscitados en Chile durante octubre significan, para muchos, una sorpresa en cuanto a lo que era el mito de la “estabilidad perenne”, consolidada por los índices de prosperidad macroeconómica que caracterizan a la nación sudamericana.

“Ignorar la acumulación del malestar social producto del aumento de expectativas puede ser muy peligroso para los países y sus gobiernos. Como sucedió en Venezuela en el año 89. Todo eso nos habla de una anomalía que parece haberse estado cocinando, discretamente, a fuego lento”, dijo Acevedo.

Un gobierno sometido por la emergencia, continuó la experta en temas políticos, pone en riesgo su gobernabilidad al intentar contener los levantamientos sociales y conjurar el caos.

El pasado 28 de octubre, Piñera sustituyó a los responsables de ocho ministerios de su gobierno, entre ellos el de Hacienda y el de Interior, dos de los más cuestionados, a 10 días del estallido y con apenas 14 % de su popularidad. No obstante, el mismo día persistía la protesta pautada a las afueras del Palacio de La Moneda.

Acevedo consideró que el gobierno debe asumir revisiones, matizar su intervención, hacer ajustes y mostrar empatía cuando le sea posible. Para ella, el escenario indica que la situación, pese a todas las acciones de Piñera, no está controlada. Por el contrario, podría intensificarse cuando las causas estén ligadas a motores más profundos: como la desconexión de las élites políticas hacia las demandas ciudadanas.

“Todavía queda mucho por ver y evaluar, claro. Temo que la desestabilización política en Chile es historia que apenas está perfilándose”, expresó.

Desconexión con los ciudadanos

Un gobierno busca satisfacer las necesidades más sentidas de la población con políticas públicas eficientes. Desde esta premisa partió la politóloga y experta venezolana en marketing político, Ana María Osorio, para evaluar los aciertos y desaciertos que prevalecen en las respuestas de Piñera.

A juicio de la profesora universitaria venezolana, el presidente chileno estableció las medidas económicas de manera tardía. Aunque la inflación en Chile es del 2 % anual, el incremento de los servicios públicos fue mayor a esta cifra, en el caso de las tarifas del Metro fue de un 3,75%. Por ello, los ciudadanos sintieron la disminución en su capacidad de pago al notar un alza lineal.

En ese sentido, el manejo de las comunicaciones entre el Presidente y los ciudadanos es “errado», según Osorio, pues evidencian una clara desconexión, principalmente con la opinión pública.

“El manejo de las protestas por parte del gobierno de Piñera, fue tardío, desde el primer momento que los estudiantes dejaron de pagar el servicio del Metro, por ejemplo, el gobierno debió atender esa demanda. Evidentemente, al ignorar, no pronunciarse y no hacer nada más, se les fue de las manos”.

La experta argumentó que el éxito en la política está dado por una sinergia entre las comunicaciones y la gestión. “Cuando Piñera tras días de protestas y descontento social sale a decir que detiene las medidas económicas, reculando en sus decisiones, ya era demasiado tarde y el ciudadano no estaba dispuesto a mediar”.

El caos descontrolado que ha dejado miles de detenidos, centenares de heridos y al menos 20 muertos parece no cesar en su curso, así desde el Estado se pretenda ceder ante las peticiones del pueblo.

Para este miércoles 30 de octubre se está convocado un paro nacional y para el cierre de semana protestas diarias con la consigna “Renuncia, Piñera».

“Las medidas sociales llegan tal vez con cierto atraso. Pero eran necesarias, aunque no más fuera para desactivar en parte un crecimiento de las protestas que pueden llevar a Chile al borde de la ingobernabilidad. Con ellas Piñera buscó, sin duda, desarticular al componente social de las protestas con respecto a sus componentes a-sociales. Si lo lograra, es difícil decirlo en estos momentos”, manifestó Mires en su artículo.